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ELABORACIÓN:
Necesitamos
tres alcachofas por comensal, de cada tres, vamos a reservar una. A las
demás, les quitamos el tallo, las hojas externas y les cortamos
la punta. En definitiva, dejamos bien limpios los corazones. Ya saben
que cuando trabajamos con alcachofas hay que tener en cuenta que se oxidan
inmediatamente por donde hayamos dado el corte. Así que deberemos
tener preparado un bol con agua y limón donde iremos depositando
los trozos según los vayamos cortando.
Troceamos en cuatro partes cada corazón. Estos trozos de corazones
los vamos a confitar; es decir, los vamos a colocar en un cazo con un
dedo de aceite y vamos a dejar que se vayan haciendo a fuego muy lento.
Los tendremos como una media hora, vigilando y dándoles la vuelta
de vez en cuando. Ojo: deben quedar muy blandos pero no deben tostarse.
Vamos ahora
a por los berberechos. Tres cuartos de kilo, más o menos. Los abrimos
en una sartén con un poco de agua y les sacamos la carne. La reservamos
y nos ponemos a hacer una juliana de calabaza y jamón ibérico
(si, vale también serrano).
. La clave de esta juliana es que debemos echar en un aceite muy caliente
primero la calabaza, remover continuamente hasta que se dore, casi se
tueste, y entonces incorporar el jamón cortado en tiritas muy finas,
dar un par de vueltas y sacarlo inmediatamente
.
Recordarán que nos quedaba una alcachofa por comensal. Bueno, las
limpiamos como las anteriores, pero en esta ocasión los corazones
los cortamos por la mitad y luego en lonchas muy finas. Estas lonchas
las freímos en una sartén con un poco de aceite y a fuego
medio, hasta que queden crujientes. Las sacamos a un plato con un papel
absorbente para que suelten el aceite sobrante. En otra sartén
ponemos a saltear la juliana de calabaza y jamón a fuego fuerte;
cuando la calabaza empiece a dorarse, añadimos la carne de los
berberechos y regamos con un poco del agua que usamos para abrirlos. Añadimos
los corazones de alcachofa confitados
Y a emplatar.
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